La entrega de Rheinmetall otorga a Ucrania una ventaja táctica con sus avanzados VCI Lynx.
La guerra moderna se define cada vez más por qué bando puede adaptar sus fuerzas terrestres para sobrevivir a ataques de precisión, drones y defensas escalonadas sin perder el impulso ofensivo. Para Ucrania, mantener la infantería mecanizada en estas condiciones se ha vuelto tan importante como adquirir más potencia de fuego. El apoyo occidental está pasando del reabastecimiento de emergencia en el campo de batalla a la prueba de sistemas de próxima generación bajo el estrés del combate real. Estos despliegues iniciales tienen menos que ver con los números y más con la validación de conceptos que podrían dar forma a la futura estructura de las fuerzas. En este entorno, incluso una pequeña introducción de plataformas avanzadas puede tener repercusiones estratégicas desproporcionadas. El campo de batalla se está convirtiendo en un campo de pruebas donde la supervivencia, la adaptabilidad y el sostenimiento importan tanto como la letalidad pura.

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