Ucrania golpea las fábricas de misiles rusas y lleva la guerra directamente al corazón de Rusia
Frente al grave déficit de interceptores, Ucrania ha pasado de una defensa aérea pasiva a una disrupción contraindustrial activa dirigida a la retaguardia productiva rusa. En lugar de interceptar municiones en vuelo, esta doctrina ataca puntos críticos en las cadenas de suministro químico, propelentes y maquinaria pesada. El alcance geográfico de estas operaciones expone la vulnerabilidad de centros industriales rusos altamente centralizados y difíciles de fortificar o reemplazar. Interrumpir estos niveles productivos básicos genera cuellos de botella estructurales que superan la rapidez de las reparaciones locales. Para Moscú, sostener ataques de saturación se vuelve inviable a medida que escasean los componentes especializados y precursores químicos bajo sanciones. Esta transición estratégica altera la dinámica de desgaste, convirtiendo la defensa táctica del espacio aéreo en una ofensiva asimétrica contra la capacidad bélica industrial enemiga.

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