Putin fija para 2026 un objetivo estratégico: provocar el colapso de la OTAN y de la Unión Europea
La postura estratégica de Moscú se ha orientado hacia la subversión interna de las instituciones occidentales mediante una guerra híbrida por debajo del umbral del conflicto militar directo. Las tácticas de subversión desplegadas en zonas de amortiguación vulnerables sirven como modelos operativos para desestabilizar a los estados miembros de la OTAN y la Unión Europea. Estas campañas no cinéticas explotan las vulnerabilidades democráticas mediante la injerencia electoral coordinada, ciberoperaciones, manipulación de infraestructuras y redes de apoderados encubiertas. Al operar por debajo del umbral de la guerra abierta, los actores estatales agresivos pueden erosionar eficazmente la estabilidad institucional sin activar mecanismos de defensa colectiva. Aunque las instituciones democráticas atacadas pueden contrarrestar con éxito la subversión electoral inmediata, la presión asimétrica persistente sigue planteando riesgos de seguridad sistémicos. Mitigar esta amenaza exige medidas proactivas de defensa europea, que incluyan el fortalecimiento institucional, la protección de ciberinfraestructuras y la desarticulación de redes financieras y de apoderados extranjeras.

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