Estudiantes serbios derrotan a Vučić tras años de protestas y sacuden al aliado europeo de Rusia
La decisiva derrota electoral de la coalición gobernante pone fin a más de una década de dominio centralizado, iniciando una recalibración institucional hacia la despolitización administrativa. Sin embargo, la naturaleza descentralizada del nuevo movimiento gobernante y las redes clientelares profundamente arraigadas presentan riesgos sustanciales de ejecución interna. En el plano exterior, la transición facilita un renovado diálogo diplomático con Bruselas sin señalar un alineamiento geopolítico inmediato o integral con Occidente. Las restricciones estructurales, incluidas la neutralidad militar, el no reconocimiento de Kosovo y la vulnerabilidad energética ligada a Moscú, limitan severamente la flexibilidad exterior. Por consiguiente, la dinámica de seguridad regional mantendrá tensiones latentes a pesar de las mejoras en transparencia institucional. La convergencia estratégica a largo plazo con la Unión Europea dependerá de incentivos de integración tangibles que correspondan a las reformas internas.

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