Espías europeos destapan el plan secreto del Kremlin para asesinar a varios líderes de Europa
La transición de Moscú hacia asesinatos selectivos y subversión física constituye una escalada asimétrica para evitar una confrontación directa con la OTAN. Al explotar el régimen de libre circulación de Schengen y los vínculos comerciales, las redes encubiertas rusas sondean sistemáticamente las vulnerabilidades occidentales bajo los umbrales de defensa convencional. El enfoque sobre líderes políticos y directivos de defensa busca degradar la producción militar occidental y quebrar la determinación política mediante la intimidación personalizada. La externalización de sabotajes a intermediarios y redes criminales dificulta la atribución estatal, poniendo a prueba la cohesión defensiva de los aliados. Este cambio transforma infraestructuras civiles, cadenas de suministro e instituciones democráticas en campos de batalla activos de una campaña encubierta prolongada. En consecuencia, Europa debe asumir la subversión híbrida interna como una extensión operativa directa del conflicto geopolítico convencional.

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