Rusia construye un buque dron de 500 toneladas pese a la lección de Ucrania en el mar Negro
El despliegue de embarcaciones de superficie no tripuladas, de bajo costo y escalables, ha alterado la doctrina naval convencional en la guerra litoral. Al neutralizar grandes buques y alejar flotas tradicionales de zonas operativas, la guerra marítima asimétrica estableció una clara ventaja de costos. Las estructuras defensivas institucionales enfrentan seria fricción al adaptarse a innovaciones tácticas impulsadas por sistemas desechables producidos en masa. Desarrollar plataformas autónomas masivas y costosas busca mitigar la vulnerabilidad de las tripulaciones, pero no resuelve la exposición a tácticas de enjambre. Estos buques no tripulados de gran tonelaje siguen siendo objetivos costosos que conservan firmas de radar tradicionales y complejas dependencias logísticas. En consecuencia, depender de modelos de adquisición tradicionales para la guerra autónoma genera graves riesgos estratégicos frente a contramedidas económicas y escalables.

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