La ayuda llegó a Ucrania justo a tiempo, cuando Rusia atacó instalaciones nucleares.
Los ataques rusos estaban diseñados para asestar un golpe decisivo en un momento en que se esperaba que las defensas aéreas de Ucrania estuvieran casi agotadas. Moscú se centró en ataques masivos contra nodos clave de la red eléctrica, asumiendo que las reservas de interceptores ucranianos eran demasiado bajas para ofrecer una resistencia eficaz. Sin embargo, entregas de última hora de munición de defensa aérea por parte de socios europeos restablecieron una capacidad limitada de interceptación. Esto permitió a Ucrania defender el reducido número de enlaces de transmisión cuya destrucción habría dividido el sistema eléctrico. Aunque los ataques causaron daños generalizados y apagones, no provocaron un colapso a nivel de sistema. Como resultado, la red sigue operativa, aunque con casi ningún margen de protección frente a futuros ataques.

0 Comentarios