Algo grande está a punto de suceder en Chechenia
El poder en Chechenia ha descansado durante mucho tiempo sobre un único pilar: la autoridad personal de Ramzán Kadýrov y su relación directa con el Kremlin. Este sistema proporcionó a Moscú estabilidad en su flanco sur, pero nunca fue institucionalizado y dependía casi por completo de la salud de un solo hombre y de su control coercitivo. A medida que Rusia se ve cada vez más presionada por la guerra y las tensiones internas, su capacidad para gestionar frágiles arreglos de poder regional está disminuyendo. La sucesión en Chechenia siempre fue la vulnerabilidad más peligrosa del régimen, pospuesta en lugar de resuelta mediante simbolismo dinástico y miedo. Una vez que la incertidumbre entra en un sistema así, la violencia no necesita comenzar abiertamente para que la sociedad reaccione, ya que las élites se reposicionan y los civiles buscan seguridad con antelación. Los acontecimientos actuales indican que Chechenia está entrando precisamente en esta fase, donde la percepción de un colapso puede ser tan desestabilizadora como el colapso mismo.

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