Ucrania corta el oleoducto de Hungría y Eslovaquia tras el chantaje de Orbán
El ataque a la estación de bombeo de Kaleikino representa un cambio de paradigma en la seguridad energética regional, eliminando la capacidad de utilizar el tránsito de crudo como herramienta de presión política. Al degradar físicamente un nodo crítico del oleoducto Druzhba, Ucrania ha neutralizado el apalancamiento estratégico que Hungría y Eslovaquia intentaban ejercer para mantener sus vínculos comerciales con Rusia. Este movimiento pone de manifiesto la extrema vulnerabilidad de las dependencias estructurales frente a acciones cinéticas asimétricas en territorio ruso. La rápida transición de Eslovaquia hacia proveedores globales y la utilización del oleoducto Adria confirman la viabilidad de la diversificación forzada ante el colapso de las rutas tradicionales. En última instancia, la operación señala que los flujos de energía que financian la maquinaria bélica rusa son ahora objetivos militares legítimos, invalidando el chantaje diplomático basado en el tránsito.

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