Hoy se registran novedades de relevante interés táctico en el sector de Limán.
En esta zona, los refuerzos rusos que intentan estabilizar la deteriorada situación al este del río Zherebets son neutralizados de forma sistemática antes de alcanzar la línea de contacto. La unidad de sistemas no tripulados Muramasa, integrada en el Tercer Cuerpo de Ejército de Ucrania, ha difundido material audiovisual que documenta ataques de precisión contra columnas rusas en tránsito por el área de Kreminná, evidenciando una proyección ofensiva ucraniana cada vez más profunda en la retaguardia operacional enemiga.

Las acciones de interdicción no se limitan a grandes convoyes: los operadores ucranianos ejecutan una caza sistemática de vehículos individuales, elementos de infantería, posiciones de tiro y vectores logísticos que avanzan hacia las posiciones defensivas rusas. Esta dinámica genera un severo dilema operacional para el mando ruso, dado que las fuerzas ucranianas ejercen de forma simultánea una presión sostenida sobre el eje del Zherebets y a través del mismo.
En consecuencia, cada medio de refuerzo destruido en los accesos a Kreminná representa tropas y pertrechos imposibles de desplegar para reemplazar las bajas más al oeste, resultando en la aniquilación de columnas enteras en plena fase de aproximación por la retaguardia. En lugar de permitir la llegada de reservas frescas para consolidar el frente, los drones ucranianos han transformado las vías de acceso en una zona de desgaste continuo donde las columnas rusas son detectadas, monitorizadas y destruidas durante su desplazamiento.

No obstante, según las declaraciones del comandante del Tercer Cuerpo de Ejército, Andriy Biletsky, estos desarrollos constituyen únicamente la fase inicial.
Durante una interacción con prisioneros de guerra rusos, Biletsky señaló que su rendición oportuna les había salvado la vida, reafirmando que las Fuerzas Armadas de Ucrania mantendrán el esfuerzo operacional hasta la total expulsión de las tropas rusas del territorio nacional, al tiempo que advirtió sobre la preparación de una acción de sorpresa prevista para los próximos dos meses. Diversos indicios sobre esta dinámica comienzan a materializarse en el campo de batalla: las tropas ucranianas no solo capturan infantería de asalto convencional, sino también especialistas militares de alto valor táctico, tales como sirvientes de mortero, operadores de drones, personal de guerra electrónica y especialistas encargados del entramado de soporte logístico y táctico de las formaciones de ataque rusas. La pérdida de este personal técnico resulta considerablemente más perjudicial que la atrición de la infantería lineal, empleada habitualmente por Rusia en asaltos de alto nivel de bajas.

Si bien el mando ruso logra restituir la infantería de asalto mediante un elevado costo humano, la sustitución de cuadros calificados y técnicamente adiestrados presenta una complejidad muy superior, al requerir procesos prolongados de formación, experiencia operativa e integración en las redes de mando y control táctico.
La captura de cada operador de drones reduce la capacidad de reconocimiento ruso contra los grupos de asalto ucranianos, mientras que la neutralización de un especialista en morteros elimina un vector decisivo de apoyo de fuego inmediato. Asimismo, la pérdida de personal de guerra electrónica abre brechas críticas que los vectores no tripulados ucranianos aprovechan para penetrar las defensas y la logística enemiga, tal como atestiguan las imágenes transmitidas por la unidad Muramasa en el sector de Kreminná. En la actualidad, los drones ucranianos operan con suficiente alcance operacional en la profundidad de las líneas rusas para interceptar y batir convoyes en movimiento.

De mantenerse el deterioro en las capacidades rusas de cobertura EW, reconocimiento y estructura de mando, estas zonas de retaguardia quedarán crecientemente desprotegidas, permitiendo ampliar la zona de destrucción ucraniana hacia el este.
Resulta de vital importancia constatar que persiste la incertidumbre sobre la localización exacta donde se están produciendo estas capturas de especialistas rusos. Algunos podrían haber quedado copados tras la neutralización de las posiciones rusas al oeste del río Zherebets, mientras que otros habrían sido capturados en el marco de incursiones ucranianas más al este. Esta ambigüedad táctica posee una alta relevancia operacional, dado que el mando del Tercer Cuerpo de Ejército ha vuelto a imponer un estricto régimen de silencio informativo sobre el desarrollo de sus operaciones en curso.

Los testimonios de los prisioneros de guerra rusos confirman la hipótesis de una progresiva desarticulación organizativa, al describir escenarios de abandono por parte de sus mandos, ausencia casi total de rotaciones o refuerzos, y una severa precariedad en el suministro de pertrechos básicos. Todo ello evidencia que el problema sobrepasa el ámbito del desgaste en combate para impactar directamente en la cadena de mando, la sostenibilidad logística y la cohesión de las unidades.

En conjunto, la situación al este del Zherebets adquiere una deriva crecientemente crítica para las fuerzas rusas, en un contexto donde las columnas de refuerzo sufren interdicción sistemática en el área de Kreminná, los especialistas clave desaparecen de las estructuras de vanguardia y las incursiones ucranianas prosiguen bajo el amparo de la reserva operativa. Si la advertencia del general Biletsky anticipa la siguiente fase de la Operación Vivaldi, el mando ruso podría constatar que la quiebra defensiva al oeste del río no representaba el culmen de la ofensiva ucraniana, sino la fase preparatoria de un esfuerzo operacional de escala significativamente mayor y de consecuencias aún más severas.


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