Crisis aérea: la flota de helicópteros rusos sufre pérdidas masivas en varios frentes
El mando ruso ha iniciado un cambio táctico al utilizar helicópteros Ka-52 y Mi-8 como plataformas móviles de interceptación de drones, una medida necesaria ante la persistente penetración de UAV ucranianos de largo alcance en zonas de retaguardia. Esta adaptación, que imita tácticas ucranianas previas, se ve obstaculizada por retrasos significativos y una alta tasa de desgaste técnico provocada por las sanciones occidentales a la aviónica crítica. Las fuerzas ucranianas han lanzado simultáneamente una campaña dirigida contra estos activos, empleando drones FPV y ataques de largo alcance contra aeródromos como Pugachevka. La tensión operativa se complica aún más por la reciente transferencia de más de 20 helicópteros Mi-28 a Irán, lo que refleja una decisión estratégica de priorizar compromisos geopolíticos sobre la defensa aérea nacional. Como resultado, Rusia enfrenta una creciente escasez de fuselajes y una pérdida de iniciativa aérea mientras Ucrania despliega drones interceptores especializados.

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