Ucrania pulveriza los puertos bálticos rusos: Se acabó la escolta para su flota
La reciente interceptación del petrolero Deyna por la Armada francesa, con el apoyo de la inteligencia británica, refleja un endurecimiento de la política marítima europea contra la flota en la sombra de Rusia. A pesar de las previsiones de que el conflicto en Irán relajaría las sanciones energéticas, los estados europeos priorizan la interrupción de los ingresos rusos sobre la volatilidad del mercado. Las deliberaciones de Moscú sobre escoltas navales y el despliegue de seguridad privada armada en los buques indican una militarización de las rutas comerciales. No obstante, la limitada capacidad de la marina rusa dificulta la protección sostenida de este comercio ilícito. Esta situación se ha visto agravada por los ataques ucranianos con drones contra las terminales de Primorsk y Ust-Luga, que inutilizan la infraestructura de exportación en origen. Al neutralizar los puertos, Ucrania ha desplazado el eje del conflicto desde la seguridad del tránsito hacia la degradación total de la capacidad exportadora.

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