Recientemente, la 33.ª Brigada Mecanizada de Ucrania desarrolló un nuevo plan para recuperar el control de la situación en Kupiansk. En lugar de empeñar a la infantería en otra costosa operación de limpieza urbana, la jefatura de la brigada concibió un esquema para aislar y neutralizar a estos elementos infiltrados mediante un asalto coordinado ejecutado íntegramente por sistemas no tripulados, incluyendo vehículos terrestres no tripulados (UGV) y drones FPV.

Esta aproximación táctica resultó imperativa debido a que meses de combates encarnizados redujeron Kupiansk a ruinas, generando innumerables abrigos y posiciones ocultas para pequeñas unidades de asalto rusas. Pese a que las fuerzas ucranianas despejaron y retuvieron la localidad en diciembre del año pasado, las tropas rusas mantuvieron su infiltración en reducidos contingentes, asumiendo elevadas bajas pero manteniendo una presencia residual mediante incursiones continuas. Si bien estas tentativas no han logrado restablecer un control territorial efectivo por parte de Moscú, han forzado a las unidades ucranianas a ejecutar arriesgadas labores de limpieza casa por casa para eliminar a los elementos supervivientes. La 33.ª Brigada buscó romper este estancamiento operacional empleando plataformas robóticas terrestres para sellar los ejes de infiltración, fijar a las fuerzas enemigas y destruir sus posiciones sin exponer a los combatientes ucranianos al combate cercano.

Aplicando esta nueva doctrina, la 33.ª Brigada acaba de iniciar la primera fase de la operación destinada a liquidar al contingente ruso desplegado en un complejo compuesto por al menos dos edificaciones y un patio central. El registro fotogramétrico muestra inicialmente cómo los vectores de reconocimiento ucranianos detectaron a cinco efectivos rusos atrincherados en el interior de los inmuebles. El mando ucraniano desplegó de inmediato dos plataformas terrestres no tripuladas equipadas con ametralladoras pesadas Browning para fijar por fuego a los ocupantes hasta la llegada del escalón de ataque compuesto por drones FPV y de bombardeo. Cuando uno de los combatientes rusos intentó redistribuirse corriendo entre las estructuras, un dron de exploración tipo Mavic rastreó de inmediato su desplazamiento. Fue entonces cuando los UGV ucranianos abrieron fuego cruzado contra las ventanas de la edificación desde dos ejes opuestos para bloquear los accesos y forzar a los ocupantes a buscar refugio frente a la penetración de la munición calibre .50 a través de los muros. Al batir la estructura simultáneamente por el frente y la retaguardia, los vectores autónomos ucranianos confinaron a la fuerza enemiga, imposibilitando cualquier repliegue por la puerta principal o los accesos posteriores. Este bloqueo evitó la dispersión del enemigo y otorgó un tiempo táctico crítico para que las unidades FPV, de menor velocidad de desplazamiento, aproximaran la zona de objetivo e iniciaran el ataque cinético. Tras el primer impacto sobre el inmueble menor, la plataforma terrestre mantuvo el fuego de supresión sobre la estructura para impedir que los supervivientes intentaran la huida o reconfiguraran sus posiciones defensivas.

Posteriormente, la segunda edificación fue impactada por un segundo dron FPV, que abrió una brecha en la mampostería. Esta hendidura fue aprovechada inmediatamente por un tercer dron FPV, que penetró la pared exterior antes de detonar en su interior, maximizando los daños estructurales y la onda expansiva. Para consumar la destrucción total de la posición, las fuerzas ucranianas emplearon un dron de bombardeo pesado que lanzó una carga explosiva directa sobre la cubierta, provocando el colapso del tejado y privando a los elementos rusos supervivientes de la protección estructural previa, en momentos en que las salidas ya se encontraban batidas por fuego. Estas acciones coordinadas destruyeron completamente el complejo y neutralizaron a los cinco efectivos rusos atrincherados. La trascendencia analítica de esta operación radica en la ejecución puramente robótica del combate, prescindiendo de la presencia física de infantería en la línea de contacto. Esta metodología minimiza de forma sustancial el riesgo para el personal ucraniano, el cual opera desde posiciones fortificadas a varios kilómetros del frente, batiendo al enemigo con elevados márgenes de seguridad y eludiendo los riesgos inherentes al combate cercano. En consecuencia, las fuerzas rusas no solo sufrieron impactos desde múltiples direcciones, sino que fueron privadas de toda movilidad táctica antes de la llegada de los vectores de alta capacidad destructiva.

Mediante la institucionalización de este procedimiento de limpieza, Ucrania se encuentra en condiciones de replicar esta táctica escalonada contra cada contingente de infiltración, logrando cercenar el estrecho corredor de aproximación ruso proveniente del sector norte hacia Kupiansk. En la actualidad, las fuerzas ucranianas degradan sistemáticamente esta conocida ruta terrestre mediante el empleo sostenido de drones, neutralizando a las fuerzas de infiltración e interdictando el único eje logístico terrestre disponible para el enemigo hasta tornarlo inoperable. El mantenimiento de una exploración aérea continua, sumado a la disponibilidad de plataformas terrestres artilladas y equipos FPV, permite negar a Rusia el acceso a Kupiansk, toda vez que este modelo de sellado de accesos es susceptible de ser escalado a nivel operacional.

En términos generales, esta operación evidencia la capacidad ucraniana para cercar y aniquilar contingentes enemigos, ofreciendo un potencial sustancial para su extrapolación a operaciones de mayor envergadura. Al integrar tareas de reconocimiento, supresión por fuego, negación de ejes de maniobra, brechado estructural y aniquilamiento final en un solo ciclo operativo impulsado por drones, las fuerzas ucranianas neutralizaron a la fuerza de infiltración sin necesidad de empeñar tropas de asalto en el interior de los inmuebles ocupados. Si Ucrania logra consolidar estas zonas de aniquilamiento controladas por sistemas no tripulados a lo largo del corredor septentrional, la doctrina rusa de infiltración progresiva perderá su eficacia estratégica, al quedar invalidadas las capacidades de maniobra, ocultación y repliegue de los grupos de asalto una vez detectados.


.jpg)








Comentarios