Soldados africanos son desplegados en masa por el ejército ruso
La guerra en Ucrania ha entrado en una fase en la que la mano de obra, y no el equipo, se está convirtiendo en la limitación más aguda para Rusia. Años de desgaste han erosionado progresivamente la capacidad de Moscú para reponer sus fuerzas a partir de fuentes internas sin generar un riesgo político en casa. El Kremlin ha intentado retrasar esta contabilidad mediante contratos, prisiones, cuotas regionales e incentivos financieros, pero esas herramientas están perdiendo eficacia. A medida que las pérdidas en el campo de batalla comienzan a superar los nuevos reclutamientos, Rusia se ve empujada hacia opciones que antes consideraba marginales o auxiliares. Una de estas opciones es la externalización del riesgo, trasladando el costo humano de la guerra fuera de la sociedad rusa. Esta dinámica explica por qué el conflicto ahora atrae combatientes de mucho más allá de las fronteras de Rusia, revelando una capa más profunda de agotamiento estratégico bajo la superficie.

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