Millones de rusos en el frío y la oscuridad mientras Ucrania lanza su ataque energético más exitoso
La prolongada campaña de Rusia para paralizar a Ucrania atacando su sistema energético ha creado un precedente peligroso que ahora se vuelve contra el propio territorio ruso. Tras meses de ataques con misiles y drones destinados a someter a las ciudades ucranianas mediante el frío, Moscú está descubriendo que la guerra energética funciona en ambos sentidos. Ucrania ha pasado de una resiliencia mayoritariamente defensiva a una represalia activa y calculada contra la infraestructura que sostiene el esfuerzo bélico ruso. Esto marca un cambio de respuestas simbólicas hacia una disrupción a nivel sistémico diseñada para imponer costos reales. Al atacar la generación y transmisión de energía muy por detrás de las líneas del frente, Ucrania demuestra un mayor alcance, coordinación y confianza estratégica. El equilibrio ya no es unilateral, ya que las consecuencias de la guerra energética empiezan a sentirse dentro de la propia Rusia.

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