Rusia pierde dos buques en un solo día, los barcos rusos ocultan sus banderas
El control de los mares se ha convertido en un frente cada vez más importante en la confrontación entre Rusia y Occidente, y va mucho más allá de los campos de batalla tradicionales. A medida que se endurecen las sanciones, las rutas marítimas se han transformado en puntos de presión donde la aplicación de las normas y la disuasión ponen a prueba silenciosamente sus límites. Rusia ha dependido en gran medida de la distancia, la ambigüedad y la intimidación para mantener en movimiento sus flujos globales de petróleo pese a las restricciones. Estados Unidos, por su parte, está explorando dónde termina esa fachada y dónde comienza el poder real. El océano Atlántico sirve ahora como campo de prueba para determinar si las amenazas rusas pueden traducirse en acciones cuando son desafiadas directamente. Lo que allí se desarrolla revela no solo presión económica, sino el verdadero equilibrio de la determinación naval.

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