Hoy se registran novedades operacionales de gran relevancia en la dirección de Kúpiansk.
En este sector, las fuerzas ucranianas han transformado una de las principales vías de infiltración rusas en una trampa letal mediante una contraofensiva subterránea sin precedentes en las proximidades de la localidad. En el marco de la llamada Operación Veles, efectivos encuadrados en el Cuerpo Khartia lograron progresar más de quince kilómetros a través de una red de galerías y conducciones bajo tierra, emergiendo a espaldas de las líneas rusas con la finalidad operativa de neutralizar de forma definitiva el entramado de tuberías que había facilitado reiteradas incursiones en la profundidad del dispositivo defensivo ucraniano.

Tras restablecer el control sobre la mayor parte del núcleo urbano y neutralizar múltiples destacamentos de infiltración, el mando ruso continuó explotando la traza de un gasoducto que discurre bajo el cauce del río Oskil. Pequeñas fracciones tácticas rusas se desplazaban bajo tierra, eludiendo las vías de aproximación batidas en superficie para irrumpir a retaguardia de las posiciones ucranianas. A pesar de que las fuerzas de Kiev procedieron a sellar diversos accesos, las tropas rusas persistieron en la búsqueda de ramales y bocas alternativas con el propósito de consolidar nuevas cabezas de puente y desestabilizar el sector urbano, circunstancia que indujo al alto mando ucraniano a invertir el vector táctico del adversario.
Según detalló el general de brigada Ihor Obolenskyi, comandante del Cuerpo Khartia, el planeamiento de la operación se fundamentó en el análisis técnico de las secuencias de vídeo difundidas por los propios combatientes rusos desde el interior de la conducción. Dicho material de inteligencia proporcionó datos críticos sobre las distancias efectivas en el subsuelo, los patrones de desplazamiento y los potenciales puntos de exfiltración. Los mandos ucranianos constataron que la intención rusa consistía en forzar múltiples salidas simultáneas para saturar las defensas locales mediante una penetración multidireccional. Ante este escenario, en lugar de adoptar una postura puramente estática defendiendo cada pozo, la unidad Khartia diseñó y ejecutó su propia maniobra ofensiva subterránea.

La preparación operativa exigió un riguroso adiestramiento psicofísico adaptado a la permanencia prolongada en espacios confinados. Equipos de ingenieros y zapadores acondicionaron las galerías, habilitando sistemas de soporte vital indispensables para garantizar la movilidad en el subsuelo. En el interior de la tubería, ya deteriorada por los combates previos, las tropas ucranianas desplegaron líneas de comunicaciones y sistemas de navegación, repararon tramos críticos y abrieron pasos suplementarios. Asimismo, se recurrió a plataformas terrestres no tripuladas y carros rodantes para el transporte de pertrechos, armamento y suministros en sectores donde la progresión a pie resultaba excesivamente lenta.
Este despliegue permitió que los grupos de asalto ucranianos avanzaran de forma encubierta hacia las posiciones enemigas, sustrayéndose por completo al constante reconocimiento por drones que domina la superficie. No obstante, la incursión subterránea constituía solo un componente de una maniobra combinada. Una vez afianzadas sus posiciones dentro de la red, los efectivos ucranianos aseguraron los nudos de paso clave y establecieron líneas de contención para repeler eventuales contraataques rusos.

De manera coordinada con el avance subterráneo, otras formaciones desencadenaron ataques sincronizados en la superficie. Los operadores de vehículos aéreos no tripulados hostigaron las posiciones rusas mientras las unidades de asalto incrementaban la presión en tierra, planteando una amenaza en múltiples niveles y ejes convergentes, todo ello coordinado desde un centro de operaciones conjuntas en estrecho enlace de apoyo con la Brigada de Sistemas No Tripulados Achilles.
El balance de la acción arrojó resultados sustanciales: más de treinta militares rusos fueron capturados y evacuados hacia la retaguardia a lo largo de la propia canalización, al tiempo que el adversario sufrió más de un centenar de bajas entre muertos y heridos. Más allá del cómputo táctico, el efecto operacional decisivo radica en que las fuerzas rusas quedaron desprovistas de los conductos subterráneos de infiltración que comprometían de manera recurrente la retaguardia de Kúpiansk.

La Operación Veles, bautizada en honor a la deidad del inframundo de la mitología eslava, se inscribe en un esfuerzo operativo de mayor envergadura destinado a liquidar los reductos rusos al oeste del río Oskil. Mientras fracciones de Khartia actuaban en la red subterránea, elementos colombianos pertenecientes al cuerpo ejecutaron contragolpes en el entorno de Dvorichna, saneando un área aproximada de quince kilómetros cuadrados mediante operaciones complementarias. En conjunto, estas acciones degradaron los flujos de abastecimiento y refuerzo rusos, aislaron a los grupos de infiltración remanentes y redoblaron la presión sobre las posiciones enemigas todavía existentes en la margen occidental del río. Esta maniobra reviste una importancia estratégica crítica antes de la llegada del invierno, periodo en el que el mando ruso podría intentar valerse de itinerarios cubiertos para infiltrar tropas en el casco urbano de Kúpiansk burlando la vigilancia aérea ucraniana.

En términos globales, Ucrania optó por batir directamente la infraestructura que posibilitaba la maniobra de infiltración rusa en lugar de limitarse a una respuesta reactiva en el terreno. La operación evidenció asimismo la discordancia en el discurso oficial del Kremlin respecto al control de Kúpiansk: mientras Putin había proclamado con anterioridad la toma de la ciudad, sus fuerzas sobre el terreno se han visto obligadas a depender de pequeños destacamentos de infiltración para sostener dicha narrativa. Al proyectarse a través de las propias vías subterráneas explotadas por el adversario, las fuerzas ucranianas transformaron una vulnerabilidad crónica en una ventaja operacional decisiva, consolidando el dispositivo defensivo de Kúpiansk e impulsando el objetivo general de replegar a las fuerzas rusas al otro lado del río Oskil.


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