Turquía realmente lo logró: Rusia da marcha atrás en el mar Negro
El mar Negro se ha convertido en un campo de prueba crítico donde la señalización militar, la disuasión y la determinación importan más que los incidentes aislados. Rusia utiliza cada vez más este espacio para poner a prueba límites, intimidar a sus vecinos y presionar a los apoyos de Ucrania sin cruzar líneas rojas claras. Este comportamiento se basa en la vacilación, las respuestas retrasadas y la suposición de que las advertencias seguirán siendo retóricas. Para los miembros de la OTAN en el mar Negro, permitir que esta dinámica continúe significaría ceder la iniciativa y dejar que Moscú marque el ritmo. La cuestión ya no es cómo reaccionar ante violaciones individuales, sino si el acceso en sí puede ser negado. La respuesta de Turquía demuestra cómo se establece el control cuando la disuasión se aplica de forma continua y no episódica.

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