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Mientras que la interrupción de la conectividad de Starlink ha dejado a las tropas rusas en el frente en una situación crítica, las autoridades rusas han estado minimizando deliberadamente la gravedad del asunto durante varias semanas. Sin embargo, de forma encubierta, se están emitiendo órdenes y medidas desesperadas para parchear las líneas de comunicación fallidas con soluciones provisionales, mientras el campo de batalla se desliza hacia un caos absoluto.

Recientemente, el Ministerio de Defensa de la Federación Rusa declaró oficialmente que Starlink nunca fue considerado una infraestructura crítica para las fuerzas armadas rusas. Más bien, afirman que Rusia utilizó la conexión de Starlink meramente como una táctica psicológica, cuyo objetivo principal era confundir a los ucranianos e influir en sus operaciones militares. Con esta declaración, el liderazgo ruso pretende demostrar firmemente, tanto a la comunidad internacional como a la propia, que la situación está bajo control y que no hay motivo de preocupación.

Sin embargo, la realidad operativa en el terreno contradice directamente estas garantías. Según el Institute for the Study of War, la pérdida de conectividad de Starlink fue una causa directa de la retirada de las fuerzas armadas rusas de casi 500 kilómetros cuadrados de territorio que controlaban en el sureste de Ucrania, combinado con intensos ataques coordinados de las fuerzas ucranianas, añadiendo que esto ha destruido efectivamente todo el sistema de cadena de mando ruso en el frente. Un alto funcionario ucraniano también declaró que los operadores de drones rusos perdieron la capacidad de atacar la logística ucraniana a distancias de entre 100 y 250 kilómetros del frente.

Por último, según un comandante del 3.er Cuerpo de Ejército de Ucrania, la proporción de bajas era de aproximadamente ocho a uno a favor de Ucrania anteriormente; sin embargo, tras el corte de la conexión de Starlink, esa cifra ha aumentado a aproximadamente trece a uno, ya que se ha vuelto mucho más difícil detectar posiciones de tiro ucranianas precisas y transmitir esa información a los sistemas de apoyo de fuego, de los cuales hay muchos menos debido a que numerosos sistemas de ataque con drones han quedado inoperativos.

La compleja situación está obligando a Rusia a adoptar múltiples estrategias improvisadas para restaurar y fortalecer sus capacidades de comunicación, una de las cuales son los puentes Wi-Fi. Para establecer un puente Wi-Fi, los rusos despliegan una gran cantidad de antenas inalámbricas de alta capacidad que se extienden desde el frente hasta la retaguardia, donde se conectan a una fuente de internet principal, transfiriendo datos en ambos sentidos.

No obstante, aunque estos puentes Wi-Fi permiten a los rusos volver a utilizar sus capacidades de ataque con drones y su red de comunicación, también presentan vulnerabilidades graves. Debido a que estas antenas se montan en torres altas y se posicionan en lugares abiertos y visibles para obtener el mayor alcance posible, los operadores de drones ucranianos pueden identificar fácilmente estos objetivos.

Imágenes geolocalizadas ya muestran varios casos de drones FPV ucranianos eliminando a soldados rusos mientras configuran dicha red. Informes adicionales indican que un batallón en Stepnohirsk ya ha destruido 43 de estos repetidores solo en los últimos días.


Dado que estas antenas forman una red de malla extensa a lo largo del frente, transfiriendo señales de una antena a otra, la destrucción de una sola antena puede romper toda la cadena de transferencia de datos de Rusia en el frente, paralizando efectivamente el sistema de comunicación. Además, si un operador de drones ucraniano logra localizar una antena rusa, el análisis de la señal permite identificar fácilmente a los operadores de drones rusos y a las estaciones de guerra electrónica cercanas, poniendo a ambos en riesgo directo.

Adicionalmente, Rusia ha desplegado una plataforma de globos estratosféricos de gran altitud denominada Barazh-1 para emular las comunicaciones por satélite. El globo Barazh-1 vuela a una altitud de aproximadamente 20 kilómetros, lo que lo protege de las amenazas que representan los drones interceptores ucranianos. Al mismo tiempo, es capaz de transportar un terminal de red 5G, lo que le permite funcionar como un nodo de retransmisión a gran altitud, permitiendo que las unidades estacionadas en el frente ruso se comuniquen de forma rápida y continua entre sí.

Además, el globo Barazh-1 está equipado con un sistema de lastre neumático que ajusta automáticamente su altitud, lo que permite que la plataforma mantenga una posición relativa sobre un área designada aprovechando las corrientes estratosféricas sin necesidad de propulsión convencional.


Sin embargo, aunque los rusos informan que ya han lanzado con éxito varios de estos globos en las últimas semanas, estos solo pueden permanecer en el aire durante unas pocas semanas. Esto significa que para mantener comunicaciones ininterrumpidas, las plataformas deben reemplazarse continuamente. Además, la cobertura de cada globo ruso es limitada en comparación con la de los satélites, lo que dificulta la monitorización de áreas más extensas. Asimismo, muchos de los sistemas de defensa aérea de Ucrania pueden neutralizar fácilmente objetivos a estas altitudes, como el S-300, el SAMP-T e incluso simples aviones de combate con misiles Sidewinder. Por lo tanto, si un globo de internet ruso se acerca mínimamente al espacio aéreo ucraniano, podría ser destruido rápidamente, socavando por completo su impacto estratégico y táctico.

En general, si bien los sistemas nacionales e improvisados de Rusia son técnicamente capaces de restaurar la transmisión de datos, son fundamentalmente deficientes en comparación con la red de satélites de órbita terrestre baja de Starlink. Estos sistemas tienen tasas de transferencia de datos más lentas, requieren antenas grandes con un alto consumo de energía y no son adecuados para un despliegue rápido o para su ocultación cerca del frente.

Aunque estos sistemas ofrecen a Rusia un respiro a corto plazo, se espera que su eficacia a largo plazo sea insuficiente. A su vez, Rusia está invirtiendo tiempo y esfuerzos valiosos en tecnologías diseñadas para abordar problemas temporales y civiles, lo que obstaculiza el desarrollo de un sistema de comunicación militar ruso permanente para el futuro.


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