Las fuerzas separatistas tuareg acaban de lanzar una segunda ofensiva en Malí contra el "Africa Corps" ruso y las fuerzas gubernamentales malienses. Con gran rapidez, han logrado cercar y sitiar por completo la base militar de Anefis, en la región de Kidal, dejando atrapados a los efectivos del "Africa Corps" y del ejército regular maliense allí desplegados.

Con el objetivo de socorrer a las tropas sitiadas, el "Africa Corps" avanzó hacia Anefis empleando una columna de vehículos blindados y cobertura aérea proporcionada por un helicóptero de ataque Mi-24. No obstante, al alcanzar el sector de Tabrichat, situado a unos cincuenta y cinco kilómetros de la base, combatientes tuareg tendieron una emboscada a la totalidad del convoy ruso. Como resultado, las unidades blindadas rusas fueron destruidas y el personal superviviente cayó prisionero. Asimismo, el helicóptero de escolta fue derribado, sufriendo una destrucción total que causó la muerte de todos sus tripulantes en acto de servicio.

La ofensiva contra la base y la columna de socorro formó parte de una operación coordinada de mayor envergadura. Ese mismo día, el grupo insurgente ejecutó ataques sorpresa simultáneos contra múltiples guarniciones del "Africa Corps" y de las fuerzas armadas malienses en Anefis, Gao, Aguelhok y Sévaré, abarcando el norte y el centro del territorio maliense. Adicionalmente, las facciones separatistas tuareg perpetraron un asalto a gran escala contra el centro penitenciario de Kéniérobé, ubicado al sur de la capital, Bamako. Los registros visuales muestran vehículos de la administración penitenciaria envueltos en llamas dentro del recinto, mientras los milicianos tuareg celebran el éxito de la incursión. Según fuentes vinculadas al grupo armado, la operación permitió la liberación masiva de correligionarios, quienes se estarían integrando de inmediato y de forma masiva en las filas de la insurgencia.

Según reportes de inteligencia local en Malí, la organización separatista tuareg, autodenominada formalmente como FLA, ha consolidado su control sobre la ciudad de Aguelhok. De igual modo, ha caído bajo su dominio el enclave estratégico de Anefis, destino original de la columna de rescate rusa que fue emboscada. Portavoces alineados con el FLA aseguran haber capturado a decenas de soldados de las Fuerzas Armadas de Malí y afirman que numerosos efectivos del "Africa Corps" se han rendido. Paralelamente, la diplomacia rusa ya ha iniciado gestiones para establecer un corredor humanitario que permita evacuar de manera segura a sus tropas cercadas. Sin embargo, fuentes del FLA sostienen que las guarniciones del "Africa Corps" en Aguelhok, Anefis y Gao, que inicialmente resistieron el embate, también han intentado negociar una retirada bajo condiciones. Este escenario evoca lo sucedido durante la primera ofensiva tuareg en abril, cuando los contingentes rusos se vieron forzados a replegarse mediante acuerdos negociados con el FLA, dejando tras de sí abundante material audiovisual en el que se les observa retirarse apresuradamente mientras sus aliados de la junta militar quedaban desamparados.

Entretanto, ante la tendencia documentada de las fuerzas rusas de abandonar abruptamente a sus aliados locales y retirarse cuando la presión militar se torna insostenible, numerosos soldados malienses desplegados en primera línea de combate están optando por rendirse a las milicias tuareg, un colapso operativo corroborado por múltiples registros de video. Esta oleada sistemática de capitulaciones no solo pone de manifiesto la debilidad estructural de las fuerzas de la junta, sino que plantea serias dudas sobre su capacidad real para mantener el control de la zona septentrional de Malí.
El movimiento rebelde tuareg en Malí ha sabido capitalizar con notable eficacia los logros de su primera campaña para consolidar su posición en esta segunda ofensiva. Durante los combates de abril, las fuerzas gubernamentales malienses y sus aliados rusos omitieron inutilizar o destruir gran parte de su equipamiento militar durante la retirada, lo que permitió a las facciones rebeldes capturar un arsenal considerable que incluye transportes blindados de personal BTR de fabricación rusa, camiones logísticos, vehículos todoterreno, así como diverso armamento ligero, pesado y municiones.

Asimismo, la insurgencia ha incorporado a sus operaciones sistemas aéreos no tripulados Bayraktar, incautados a las fuerzas gubernamentales a principios de año. A esto se suma el uso creciente por parte de las fuerzas tuareg de drones FPV guiados por fibra óptica, una tecnología que anula por completo la efectividad de las contramedidas de guerra electrónica rusas, dado que el control de estos dispositivos se realiza mediante un cable físico extremadamente fino de alta resistencia.
Por otro lado, la previa transferencia a Malí de veteranos rusos con experiencia en el teatro de operaciones ucraniano ha comenzado a dejarse sentir, difundiéndose pruebas de video que muestran el empleo de drones FPV por parte del "Africa Corps" contra posiciones tuareg durante la ofensiva. La presencia de estos operadores de alta cualificación táctica ha reforzado sustancialmente las capacidades operativas rusas en el país, representando una amenaza real para la coalición tuareg. Al mismo tiempo, este despliegue evidencia cómo el desgaste ruso en teatros exteriores debilita sus capacidades en Ucrania, dado que estos efectivos especializados fueron redesplegados directamente desde las líneas del frente de Europa del Este.

En líneas generales, esta segunda campaña tuareg marca un punto de inflexión significativo en la correlación de fuerzas en el teatro de operaciones maliense. Las acciones tácticas coordinadas, la penetración en sectores de alto valor estratégico y el éxito de las emboscadas contra las líneas de suministro rusas confirman que el FLA ha superado la fase de guerra de guerrillas dispersa para desarrollar una capacidad real de captura y control territorial prolongado. Mientras la ofensiva continúa su curso, las incursiones de la insurgencia tuareg se expanden de forma progresiva hacia nuevas áreas clave, como Konna, Kouakourou y Bamba. De mantenerse esta dinámica operacional, el conflicto podría escalar rápidamente hacia una guerra generalizada en todo el territorio nacional, agravando drásticamente la ya precaria situación de las fuerzas gubernamentales malienses y sus aliados rusos.


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