Hoy llegan noticias importantes sobre el desarrollo militar de Ucrania.
Aquí, la estructura del propio ejército se está reescribiendo bajo la presión de la guerra, mientras se concretan nuevos nombramientos y comienzan a formarse planes reales. Lo que comenzó como una organización militar anticuada, basada en la burocracia, está siendo reemplazada rápidamente por software y automatización que eliminan la pesada huella soviética en el ejército ucraniano.

El sistema de gestión de personal en el que Ucrania confiaba anteriormente estaba construido alrededor de cadenas de aprobación en varios niveles y ciclos de reporte retrasados, heredados de la época soviética. La información se movía lentamente hacia arriba y a menudo era reescrita o simplificada en cada nivel, lo que significaba que la precisión se degradaba antes de llegar a los comandantes encargados de tomar decisiones. Esta estructura fomentaba reportes optimistas, ya que la información negativa tendía a retrasar aprobaciones o generar escrutinio, creando una brecha entre las condiciones del campo de batalla y las evaluaciones internas.

En una guerra de alta intensidad dominada por drones y ataques de precisión, estas distorsiones generaban un riesgo operativo directo. La respuesta de Ucrania ha sido reconstruir sus fuerzas alrededor de sistemas digitales que operan en tiempo real en lugar de mediante trámites secuenciales, permitiendo que la información se traslade directamente desde el campo de batalla a los comandantes sin ser reescrita o retrasada por capas administrativas.

El comando en tiempo real garantiza que la información del campo de batalla se comparta instantáneamente a través de plataformas digitales, ofreciendo a comandantes y unidades una imagen operacional común sin depender de reportes atrasados o filtrados. Cuando un dron detecta una posición enemiga, esa información puede mostrarse inmediatamente en mapas digitales compartidos en lugar de transmitirse manualmente, reduciendo la latencia en la toma de decisiones y disminuyendo el riesgo de órdenes contradictorias o desactualizadas.

La logística en tiempo real se centra en cómo se manejan los suministros, reemplazando las solicitudes manuales con inventarios continuamente actualizados que muestran a los comandantes qué recursos están disponibles y dónde se encuentran, sin depender de llamadas telefónicas o registros escritos a mano. Esto reduce movimientos de reabastecimiento innecesarios que exponen al personal a ataques de drones, convirtiendo la logística en un flujo gestionado en lugar de una respuesta reactiva.

Los sistemas de personal en tiempo real abordan cómo se rastrea la mano de obra, proporcionando visibilidad actualizada sobre disponibilidad, despliegue y tiempos de rotación, lo que permite a las unidades gestionar la cobertura del frente sin retrasos causados por acumulaciones administrativas.

La automatización también afecta directamente a la corrupción al eliminar los cuellos de botella humanos donde se podría abusar de la discrecionalidad, ya que los sistemas administrativos heredados permitían a los funcionarios retrasar aprobaciones, alterar registros o exigir pagos informales. Los sistemas digitales reducen estas oportunidades al estandarizar procesos y registrar acciones automáticamente, mientras que las marcas de tiempo y los registros de acceso hacen que la manipulación sea más visible y difícil de ocultar. En este contexto, la automatización funciona como un mecanismo de control, más que como una simple medida de eficiencia.

El nombramiento de Mykhailo Fedorov como ministro de Defensa refleja esta lógica de reforma, ya que anteriormente lideró la digitalización de los servicios estatales, reemplazando la burocracia presencial con sistemas digitales modernos dentro del gobierno. Una de sus prioridades declaradas es reducir la fricción burocrática que ralentiza la movilización, las adquisiciones y la coordinación interna. Su afirmación de que aproximadamente dos millones de ucranianos evitan el contacto formal con los centros de reclutamiento destaca la magnitud del desafío administrativo y refuerza el incentivo de depender cada vez más de la automatización y la tecnología.

Aparte de la reforma administrativa, el núcleo de la transformación planeada en el frente es la integración sistemática de la robótica en las operaciones de combate. Los sistemas no tripulados permiten observación, movimiento y ataques en áreas donde los soldados humanos no pueden operar de manera segura o continua.

La robótica aérea se centra en la capacidad persistente de reconocimiento y ataque, mientras que la robótica terrestre se utiliza para logística, evacuación y tareas de combate seleccionadas en entornos de alto riesgo. Estos sistemas reducen el riesgo mientras aumentan la persistencia y cobertura, permitiendo aplicar poder de combate sin incrementar proporcionalmente la mano de obra. Para apoyar este cambio, el entrenamiento se adapta para hacer de los sistemas no tripulados una parte rutinaria de las operaciones de combate en lugar de herramientas auxiliares. Los soldados son entrenados para operar drones durante situaciones de combate activas, se organiza soporte técnico para mantener los sistemas funcionales cerca del frente, y los comandantes reciben formación para integrar los sistemas no tripulados directamente en la planificación operativa. Este enfoque está destinado a crear un ciclo de retroalimentación en el que un flujo de información más rápido mejora la toma de decisiones, lo que se traduce directamente en una mayor eficacia operacional en su conjunto.

En general, el enfoque renovado de Ucrania trata la guerra moderna como un problema de flujo de información, más que únicamente de hombres y potencia de fuego. El comando digital, la logística automatizada y los sistemas robóticos reducen retrasos, exposición y fricciones internas a lo largo del frente ucraniano. Estos cambios generarán ventajas tangibles en el campo de batalla que refuerzan el alejamiento de los sistemas heredados en los que los rusos todavía dependen fuertemente. Si se mantiene, esta transformación remodelará la forma en que Ucrania convierte la información y los recursos en poder de combate utilizable bajo presión constante, donde la detección de un dron puede desencadenar decisiones de reabastecimiento, orientación y movimiento en minutos en lugar de días.


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