Tras las recientes operaciones ofensivas en el sector de Dnipropetrovsk, el Regimiento Especial de Asalto Skala de Ucrania logró una penetración táctica de gran envergadura, depurando setenta y cinco kilómetros cuadrados de la zona gris y replegando de manera sustancial la línea de control de las fuerzas rusas. La unidad informa que esta constituye una de las maniobras ofensivas de mayor relieve emprendidas por las fuerzas ucranianas durante el presente periodo estival. Según los partes operativos, las fuerzas defensivas rusas en dicho sector han sufrido un nivel crítico de bajas, perdiendo asimismo múltiples puntos clave de despliegue y vías de acceso esenciales para la continuidad de sus operaciones en la zona.

Esta operación de gran escala se desencadenó poco después de que las fuerzas ucranianas lograran avanzar más de cuatrocientos kilómetros cuadrados en este teatro operativo a principios de año. Tras la ruptura de las líneas defensivas rusas, el alto mando enemigo procedió al despliegue urgente de un contingente considerable para frenar la progresión ucraniana, incluyendo la 120.ª Brigada de Infantería de Marina y la totalidad de la 90.ª División de Tanques, sumando un total estimado de más de treinta mil efectivos. Ante la concentración de dichos refuerzos, la maniobra ucraniana debió detenerse de manera temporal, dado que un embate directo contra una agrupación de tal magnitud habría resultado altamente desfavorable. En consecuencia, el Regimiento Especial de Asalto Skala diseñó un plan para neutralizar el material blindado y los efectivos de marina rusos, restableciendo las condiciones para que las fuerzas ucranianas retuvieran la iniciativa operativa.

Con este propósito, los operadores de sistemas aéreos no tripulados ucranianos ejecutaron la operación Ashan, una campaña concentrada de ataques con drones de tres días de duración orientada a la neutralización del material pesado ruso, tal como se detalló en informes previos. Entre los objetivos batidos figuraban piezas de artillería de gran calibre, como el sistema de artillería autopropulsada Koksan de origen norcoreano, privando a los refuerzos rusos de la cobertura de fuego requerida contra la infantería ucraniana en avance. Posteriormente, los vectores ucranianos batieron vehículos blindados de transporte de personal, mermando la capacidad de maniobra enemiga. A continuación, se ejecutaron ataques de precisión sobre la infantería de marina para degradar su capacidad combativa antes de su empeñamiento en primera línea. A fin de colapsar la logística de las unidades rusas desplegadas, los operadores ucranianos destruyeron numerosos camiones de transporte militar, cortando de forma simultánea el reabastecimiento y la llegada de efectivos. Como resultado de la operación Ashan en este sector, los drones ucranianos inutilizaron o destruyeron ciento siete unidades de equipo pesado en solo setenta y dos horas, suprimiendo una fracción crítica de la potencia de fuego, el transporte y la estructura logística de respaldo a los refuerzos navales rusos.

Para salvaguardar las líneas de suministro terrestre con carácter previo a la fase de asalto, Ucrania desplegó cuarenta y dos kilómetros de coberturas de protección antidrón a lo largo de los ejes viales de la región de Dnipropetrovsk. Estas redes de protección permitieron el tránsito de municionamiento, refuerzos y agrupaciones de asalto en la retaguardia sin exponer los convoyes a los drones FPV rusos, mientras que el tráfico de suministros y material enemigo resultaba sistemáticamente diezmado. Tras estas acciones preparatorias, docenas de grupos de asalto iniciaron una ofensiva simultánea desde el sector de Velykomykhailivka con apoyo aéreo no tripulado ininterrumpido. El regimiento Skala irrumpió inicialmente a través de Ternovate y, tras su consolidación, avanzó hacia el sur para respaldar el vector meridional de la maniobra. En dicha dirección, los elementos de asalto ucranianos progresaron hacia Zaporizke, asegurando el flanco derecho del ataque en dirección a Ternove. De forma paralela, las fuerzas ucranianas ampliaron la brecha al norte de estas localidades y tomaron Sichneve, empleando dicha posición como cabeza de playa táctica para profundizar el avance hacia el este y ejecutar el asalto sobre Maliivka.

Durante el desarrollo de la maniobra, los drones de reconocimiento ucranianos identificaron las posiciones defensivas rusas y guiaron el fuego de artillería, suprimiendo los puntos de disparo enemigos antes del ingreso de los grupos de asalto a las zonas urbanizadas. Esta fase fue complementada por ataques con drones FPV contra los efectivos rusos que intentaban replegarse o guarecerse tras las descargas de artillería. Asimismo, bombarderos pesados no tripulados batieron las concentraciones de infantería enemiga dispersa mediante el lanzamiento de cargas explosivas. Los intentos rusos de enviar unidades de refuerzo fueron neutralizados en movimiento mediante ataques con drones, destruyendo sus vehículos blindados antes de su incorporación al dispositivo defensivo.
Como resultado directo de estas acciones, la línea defensiva rusa quedó desmantelada a medida que la incursión ucraniana penetró hasta diez kilómetros en territorio bajo control enemigo, consolidando el control sobre setenta y cinco kilómetros cuadrados. Esta progresión permitió a las fuerzas ucranianas ampliar el radio de acción de sus operaciones no tripuladas y establecer el control por fuego sobre las arterias logísticas clave del sector.
En este contexto se produjo el colapso de la 120.ª Brigada de Infantería de Marina de Rusia, la cual, tras ser empeñada como refuerzo, sufrió pérdidas de tal magnitud que quedó inoperativa desde el punto de vista táctico. Tal situación forzó la retirada de sus elementos remanentes de la región de Dnipropetrovsk, proporcionando el escenario operacional requerido por Ucrania para dar continuidad a sus maniobras ofensivas.

En términos generales, las líneas de abastecimiento rusas se encuentran interrumpidas, sus unidades de vanguardia registran un elevado nivel de bajas y los refuerzos destinados a contener la progresión del regimiento Skala se han visto obligados a replegarse. La penetración ejecutada por la unidad Skala mantiene su proyección, al situarse en disposición de batir los siguientes ejes logísticos rusos. Esta posición relativa permitirá continuar la neutralización de efectivos enemigos tanto en la línea de contacto como en la profundidad operativa, de forma análoga a lo ocurrido con la 120.ª Brigada. El mando ruso se ve forzado ahora a establecer una nueva línea defensiva con efectivos degradados, mientras que el regimiento Skala conserva la iniciativa táctica y un esquema operativo probado para la continuidad de su ofensiva.


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