Rusia se adapta en el mar mientras los drones navales pierden ventaja en el Mar Negro.
El Mar Negro se ha convertido en un campo de pruebas para un concurso que evoluciona rápidamente entre ofensiva y defensa. El éxito temprano de Ucrania con drones navales de bajo costo alteró la dominancia rusa y obligó a Moscú a adoptar una postura defensiva alrededor de Crimea. En respuesta, Rusia ha desarrollado un sistema anti-drones en capas que intercepta cada vez más los vehículos de superficie no tripulados ucranianos antes de que alcancen sus objetivos. Este cambio ha reducido la efectividad de la herramienta marítima más asimétrica de Ucrania y permitido a Rusia recuperar una libertad operativa limitada cerca de puertos y rutas marítimas clave. Sin embargo, estas ganancias dependen de costosos ciclos de vigilancia e intercepción, difíciles de mantener a gran escala. Como resultado, el control del Mar Negro ya no es fijo, sino que depende de qué lado puede innovar más rápido e imponer mayores costos al otro.

0 Comentarios