Los drones Shahed ahora convierten las carreteras en armas para ralentizar e interrumpir todo movimiento.
La guerra aérea sobre Ucrania está entrando en una nueva fase, en la que los efectos de un solo vuelo de dron persisten mucho después de que la explosión se haya disipado. Los drones tipo Shahed se están adaptando no solo para atacar objetivos, sino también para interrumpir el movimiento en carreteras clave y rutas de suministro. Al transportar y desplegar minas magnéticas antivehículo, estos drones convierten corredores de transporte enteros en espacios disputados. Las minas no requieren contacto directo para detonar, lo que significa que los vehículos pueden quedar inutilizados simplemente al pasar cerca, ralentizando la logística y las rotaciones de tropas. Calles urbanas, vías férreas y rutas en la retaguardia se convierten así en zonas de alto riesgo, obligando a las fuerzas ucranianas a moverse con cautela y a gastar recursos en labores de despeje. Este enfoque en evolución demuestra cómo los drones están moldeando las condiciones del campo de batalla tanto mediante la disrupción indirecta como mediante la destrucción directa.

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