El avance ruso ha caído a apenas 15 metros por día (!), mientras que las pérdidas alcanzan más de 1.000 hombres diarios.
La realidad del campo de batalla en Ucrania está dejando cada vez más al descubierto la brecha entre las ambiciones de Rusia y su capacidad real para obtener resultados. Las fuerzas rusas avanzan a un ritmo históricamente lento mientras sufren enormes pérdidas, lo que hace que un avance militar decisivo sea cada vez más irrealista. Al mismo tiempo, Ucrania está ampliando rápidamente fortificaciones defensivas a gran escala más rápido de lo que las tropas rusas pueden avanzar, consolidando estructuralmente este desequilibrio. Los principales centros urbanos del Donbás siguen estando muy fuera de alcance, e incluso avances limitados han requerido un tiempo y una mano de obra desproporcionados. Ante estas limitaciones, Moscú intenta compensar mediante presión política y negociaciones en lugar de éxitos en el campo de batalla. En conjunto, la estrategia rusa está pasando de la conquista por la fuerza a buscar concesiones territoriales que no puede asegurar militarmente.

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