Los ataques aéreos rusos sumen a Moldavia en la oscuridad, mientras el apagón conmociona a la población civil.
Moldavia ha vivido durante mucho tiempo a la sombra de la guerra en el país vecino, asumiendo que la distancia y la neutralidad serían suficientes para mantener el conflicto a raya. Esa suposición está empezando a desmoronarse a medida que los efectos de la campaña rusa se extienden a través de las fronteras sin previo aviso. Los sistemas energéticos, el espacio aéreo y la vida civil han surgido como los puntos más vulnerables, donde puede ejercerse presión sin una declaración formal de escalada. Los acontecimientos que se originan en territorio ucraniano influyen cada vez más en la estabilidad interna y en la percepción de seguridad de Moldavia. Esta erosión del límite entre la guerra y la paz obliga a replantear quién proporciona realmente protección en la región. Como resultado, Moldavia está siendo empujada de una neutralidad pasiva hacia decisiones difíciles sobre alineamiento y resiliencia.

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