Ucrania prueba un modelo de despachador donde un solo operador controla cientos de drones.
La guerra de drones en Ucrania se acerca a un punto de inflexión estructural, donde el factor limitante ya no es el hardware sino el control humano. Hasta ahora, la superioridad aérea ha dependido de cuántos operadores entrenados podían mantenerse en combate pese a pérdidas constantes y presión electrónica. Los conceptos emergentes sugieren que este cuello de botella podría eliminarse deliberadamente, trasladando el control del pilotaje individual de drones a la gestión de sistemas aéreos completos. Esta evolución refleja cómo la guerra aérea pasó del combate maniobrado a operaciones basadas en mando y control. Experimentos atribuidos al Ejército Popular de Liberación apuntan a un modelo que podría comprimir radicalmente las necesidades de personal mientras multiplica la presencia en el aire. Si estos enfoques se trasladan de entornos de prueba a condiciones de combate, el equilibrio de la guerra de drones se inclinará hacia quien pueda orquestar la complejidad más rápido de lo que sus oponentes puedan interrumpirla.

0 Comentarios