El frágil equilibrio de Somalia se está derrumbando a medida que se intensifica la interferencia extranjera
África está emergiendo como una nueva arena en la que los Estados frágiles se ven cada vez más expuestos a la manipulación externa en lugar de a la intervención directa. Somalia, atrapada durante mucho tiempo en una crisis de seguridad no resuelta, enfrenta ahora una fase más peligrosa en la que la debilidad interna se intersecta con el oportunismo extranjero. Lo que antes parecía una estabilización lenta e imperfecta está dando paso a una fragmentación renovada y a la erosión de la autoridad estatal. Este cambio no es accidental, sino impulsado por actores que se benefician más del desorden que de la resolución. Rusia ha identificado a Somalia como una oportunidad de bajo costo para generar influencia amplificando la inestabilidad en lugar de intentar controlarla. El resultado es una transformación gradual de Somalia, de crisis contenida a un punto estratégico de presión moldeado por la interferencia externa.

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